Qué es y qué no es un freelacer en elearning

Cuando la dimensión o exigencias de un nuevo proyecto supera la capacidad productiva de la plantilla interna, llega el momento de contratar proveedores externos o freelancers. Pero ¿están los profesionales de tu empresa preparados para gestionar un equipo de proveedores externos? Vamos a verlo.

¿Qué es un freelancer?

  • Un proveedor externo de productos y/o servicios acotados en su definición, tiempo de entrega, criterios de calidad y precio.
  • Un profesional que cubre su seguridad social, seguros y costes derivados del puesto de trabajo.
  • Un coste variable para tu empresa, que sólo asumirás cuando se requieran sus servicios, y que en épocas de producción valle no será necesario.
  • Un especialista acostumbrado a trabajar con todo tipo de perfiles, estilos y clientes, conocedor del mercado de trabajo, las tendencias y las herramientas utilizadas en la actualidad.
  • Un entusiasta de la formación continua, ya que su valor añadido está en su actualización de conocimientos y destrezas.
  • Alguien conocedor de los procesos de producción desde distintas perspectivas, capaz de autogestionar su propio trabajo y de encontrar a tiempo soluciones a situaciones inesperadas o complejas.
  • El mayor valedor de la satisfacción de tu cliente final.

¿Qué no es un freelancer?

  • Un freelancer no es el ayudante personal del responsable del proyecto. No tiene por qué asumir tareas administrativas que la persona que gestiona el proyecto no desea realizar, aunque le correspondan.
  • No es un formador de la persona que gestiona el proyecto. No es su tarea orientarle a la hora de gestionar el proyecto, ni aportar ideas que luego son presentadas ante la empresa o el cliente como propias.
  • No es una financiera. Si se producen retrasos en los procesos de producción por causas ajenas al proveedor que bloquean la facturación, la empresa deberá acordar con el freelancer un protocolo para que la situación no recaiga siempre sobre la parte más débil de la cadena.
  • No es un patrocinador. La empresa no debe desviar el presupuesto destinado al pago del freelancer a soportar sus gastos estructurales. Si no resulta rentable tener un equipo interno que no responde a los requerimientos de los proyectos que eres capaz de vender, no lo tengas.
  • Un freelancer no es parte de tu plantilla. No le sometas a conflictos de intereses de tus equipos, ni a políticas de favores debidos, ni le hagas asumir los errores de tus herramientas o de tu personal. Que cada palo aguante su vela. El freelancer probablemente sólo querrá entregar su producto y que el cliente final esté satisfecho, sin meterse en las aguas pantanosas de tu back office.

Mantener una relación de transparencia, honestidad y respeto es la garantía para lograr una red de freelancers fieles a los que siempre podrás acudir cuando lo necesites. Utilizar a los freelancers de “coche escoba” te hará tener mala fama (el boca a boca corre como la pólvora en las redes sociales) y sólo lograrás que personas con muy poca experiencia o baja capacidad deseen trabajar con tu empresa. No todos tus clientes estarán dispuestos a recibir un producto de acabado poco profesional o producido en tiempos que exceden los plazos de entrega, y la competencia está ahí para ofrecer lo mismo que tú en mejores condiciones. Cuidar a los profesionales que te permiten dar respuesta a tus compromisos es cuidar de tu cliente, y eso es sembrar por un futuro saludable para tu empresa.

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