Minerva: Innovación en la Universidad

Photography credits: Tim Matsui.

Minerva Schools en Keck Graduate Institute (KGI) es una universidad sin ánimo de lucro fundada en 2012 como fruto del acuerdo entre el Proyecto Minerva y el Keck Graduate Institute para ofrecer educación en Ciencias y Arte, con grados de cuatro años en Arte y Humanidades, Ciencias de la Computación, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales y Negocios; también imparten dos postgrados: El Máster en Ciencias y Artes aplicadas y el Máster en Análisis aplicado y toma de decisiones.

Los cursos son gestionados como seminarios online para grupos de 19 estudiantes, mediante una plataforma propia que facilita la comunicación entre expertos en distintas materias y permite hacer un seguimiento personalizado de cada alumno. Se basa en un estudio de 1971 que muestra que la memoria se ensalza con tareas de cognición profunda, como el trabajo con materiales, su aplicación y su discusión, en lugar de su simple memorización. Antes y después de cada clase se hace un test, que facilita la retención. Todo el avance de los alumnos se registra para su posterior seguimiento.

Minerva cuenta con sedes en San Francisco (California), Berlín y Buenos Aires.

Desde LearningLovers.org asistimos al South Summit celebrado en Madrid, donde tuvimos la oportunidad de conocer a Robin Goldberg, Chief Experience Officer de Minerva, quien lidera todos los aspectos relativos a la experiencia del alumno:

La innovación en Minerva

“Nuestra forma de aplicar la innovación en la clase es aportar a los alumnos todos los materiales relacionados con el tema a estudiar, en forma de artículos, vídeos, contenidos on line… para que los estudien en casa, y luego aplicarlos en clase. Buscamos la motivación de cada estudiante para inducirle a investigar en esa dirección, en interacción con otros estudiantes y con el profesor.

La mayor parte de la formación tradicional consiste en memorización y hacer exámenes, pero nadie se pregunta sobre la motivación del estudiante, sobre la utilidad real que le va a dar a lo que aprende.

Nosotros nos basamos en las competencias que el alumno necesita tener en su desarrollo y le enseñamos a obtenerlas, desde distintas materias. Enseñamos hábitos mentales y conocimientos fundamentales que permiten al alumno seguir aprendiendo durante el resto de sus vidas, con el fin de ser capaces de adaptarse a trabajos que ni siquiera existen aún”.

El desarrollo personal del alumno

“Para nosotros, el desarrollo personal del alumno es fundamental. Hemos tenido un alumno palestino y un israelí que desarrollaron juntos un proyecto, y convivían juntos en la universidad. Su perspectiva personal cambió y se desarrolló. Se les ofrece coaching y asesoramiento siempre que lo necesitan. Se trata de ayudarles a desarrollar sus pasiones personales mediante la ejecución de proyectos reales en el entorno que rodea a la universidad.

Minerva es la universidad más selectiva del mundo. Buscamos a los mejores estudiantes a nivel internacional. Nuestros profesores son doctores en la materia que enseñan, pero por encima de todo, deben amar la enseñanza incluso más que la materia que enseñan. Tienen que dar feedback a los alumnos tras cada clase, funcionan como asesores de los alumnos, y esto requiere mucho tiempo de ellos.

En Estados Unidos, para pagar una carrera universitaria hay que contar con un cuarto de millón de dólares. Es mucho dinero. En clase, puedes aspirar a recibir tres minutos de atención personalizada del profesor, y cuando terminas los estudios, nadie te garantiza que obtengas un trabajo.

El Instituto Minerva atrae y gestiona el apoyo económico para los estudiantes de los programas académicos de la universidad, así como para los programas de investigación. Se selecciona a los alumnos más motivados, brillantes y curiosos y se les ofrece el apoyo económico que necesitan para lograr sus metas académicas. Se les da la oportunidad de conocer a estudiantes de todo el mundo pues van a visitar diferentes lugares y a formar parte de una red internacional”.

Minerva en primera persona

Desde LearningLovers.org también tuvimos ocasión de hablar con un alumno español de Minverva, Alberto Martínez de Arenaza, quien nos narra su experiencia en la universidad:

“Yo soy de Madrid y antes de irme a Minerva estaba estudiando en Escocia. Cuando terminé el instituto, en Escocia dan prácticamente la universidad gratis a estudiantes europeos, así que me fui a probarlo a Glasgow. Estuve un año en la universidad pública de Glasgow y no me convenció el aspecto académico.

En marzo de 2016 me enteré de Minerva, envié la solicitud y al cabo de un tiempo me dijeron que había entrado. Yo buscaba algo muy distinto a lo que podía conseguir en España. Por eso, en Escocia me resultó un poco decepcionante la experiencia porque tampoco era muy distinto.

Desde mi experiencia personal de Minerva, desde septiembre de 2015, hay varios aspectos:

  • El académico;
  • La experiencia que crea Minerva en cada ciudad con su equipo: El primer año se hace en San Francisco y luego en Berlín. Nosotros estamos todos online, por lo que podríamos dar clase desde nuestra casa cada uno, pero una parte importante de la educación de Minerva es que podamos viajar y sacar algo de cada ciudad a la que viajamos. Hay un equipo en cada ciudad que se encarga de crear actividades, excursiones, relaciones en la ciudad con las empresas, con espacios para trabajar, con el fin de que podamos aprender algo en cada lugar. Las ciudades están elegidas de una manera estratégica: Un poco de Europa, un poco de Sudamérica, un poco de Asia, etc. En San Francisco estuvo muy bien, porque era un año entero y acabas conociendo a mucha gente, a muchas empresas que te pueden interesar, terminas uniéndote a grupos de tus intereses… Sí es un aspecto que me gusta mucho, porque pienso en haberme quedado cuatro años en Escocia y me hubiera dado mucha pereza. Es una oportunidad muy buena para viajar con un programa, una estructura, y también hubiera sido muy difícil viajar durante seis meses a cada una de estas ciudades.
  • Depende luego de como seas como persona: Hay gente que utiliza más la plataforma que ofrece Minerva, y luego gente que va completamente a su bola: Si lo que le gusta es el arte, busca cada semana galerías donde puedan trabajar. Eso es algo que pasa mucho en Minerva: Se adapta mucho a cómo lo entienda cada estudiante. Hay estudiantes que necesitan emplear esa plataforma que ofrece Minerva para ciertas cosas, y hay otros que son mucho más independientes y tampoco necesitan ese apoyo.
  • Luego está el conocimiento que puedas adquirir en el proceso de crear Minerva: Nosotros somos la primera promoción de Minerva que va a graduarse. Por eso, aprendes mucho por el hecho de estar en estos primeros años.

En San Francisco, por ejemplo, que es donde hemos estado más tiempo, un año,  tienen un equipo que trata de que la oferta sea lo más diversa posible; desde actividades artísticas, como una que me pareció bastante popular, que era diseñar un grafiti en el estudio e ir a hacerlo en una zona donde fuese legal, en un muro cerrado; también en temas de música, que me gusta mucho, hubo un grupo de gente que fue al estudio de un productor, y estuvimos tocando, y terminamos haciendo una canción, es un poco de todo. También ha habido actividades más empresariales: Hay una especie de partnership con un acelerador de startups en San Francisco, que al final  estuvo muy bien, porque fuimos a una especie de congreso que tenían y después de eso tuvimos un par de actividades. Yo por ejemplo, terminé conociendo a un par de personas que trabajaban ahí a raíz de esa conexión, y ha estado muy bien, porque he terminado recibiendo un par de ofertas de trabajo a través de ellos para el verano.

En el lado más individual, un tema que a mí me interesa mucho es el de las bicis. En 2015 estuvo muy bien, porque en San Francisco hay mucha cultura de ir en bici, y encontré un sitio donde podías hacerte tú tus propias bicicletas. Está muy bien, porque las ciudades donde vamos, tienen muchas oportunidades de este tipo. Me tiré dos meses construyéndome una bici. La terminé en enero de 2016 y estuve el resto del año usándola.

También hay muchas oportunidades en Berlín de explorar la ciudad a tu manera. Aquí en Berlín me estoy concentrando en temas de economía, porque me interesa mucho, y de política; hay muchos eventos de política a nivel de la Unión Europea, sobre todo, que me parece muy interesante y voy a bastantes eventos de este tipo”.

Qué hacen otros estudiantes españoles

“De mis amigos, la mitad están estudiando fuera. Es curioso, porque mi grupo de amigos somos gente que hemos sacado muy buenas notas y hemos terminado en universidades internacionales muy buenas, pero se nota una gran diferencia en cuanto a lo que opinamos de nuestras universidades los que estamos fuera y los que siguen en Madrid. Los que siguen en España, su opinión es muy próxima a la que yo tenía de mi experiencia en la universidad en el Reino Unido.

Mi experiencia es que es completamente distinta, no sé ni por dónde empezar: Un aspecto así que me viene a la cabeza primero es que somos sólo 120 estudiantes. Conozco a todos los estudiantes perfectamente. No sólo es que sea un número pequeño, es que estamos todos muy involucrados a la hora de crear esta universidad. Nadie sabe qué va a pasar el año que viene, nadie sabe en qué residencia vamos a estar en India o en Seúl. Nadie sabe un montón de cosas que tenemos que solucionar entre todos.

Yo tengo claro que he aprendido más que por las clases, por el hecho de estar construyendo la universidad según vamos avanzando. Esa diferencia es ya enorme, en cuanto a la oportunidad que nos dan a nosotros para cambiar las cosas y los problemas que llevamos. En 2015, por ejemplo, me pasaba lo mismo que me contaban mis amigos en España. Llegaba a una clase y decía: Esta clase es insoportable. Tengo un profesor que no se da cuenta de este problema. Mi solución era irme a casa, olvidarme y hacer otra cosa que me hiciese sentirme mejor. Si a lo mejor venía de una clase de economía que no me había gustado nada, pues me iba a una charla de economía que me parecía más interesante y me sentía un poco mejor.

Aquí, si una clase no funciona, no vale con irte a casa y decir: “Pues vaya clase más aburrida y qué mal ha funcionado”. Aquí tienes que hablar con el profesor y decirle qué es lo que no funcionaba, cómo se puede mejorar. Hay una cultura de no sólo quejarte; la crítica es siempre bienvenida, siempre que sea constructiva. Siempre hay gente para criticar todo lo que pase, pero como somos tan pocos y estamos construyendo sobre la marcha, necesitas gente que construya, que diga: “Esto es lo que no me gusta, y así es como lo podemos solucionar”. Al final, te involucras mucho más en cómo funciona todo.

En 2015, no teníamos un gobierno de estudiantes, un órgano de representación de los estudiantes. Estábamos todo el día quejándonos de que necesitábamos uno. Minerva intentó ayudar a conseguir que hubiera uno, y al final fue un desastre, porque nadie le echaba las horas suficientes, nadie estaba del todo comprometido. Hubo un grupo, tres amigos y yo, que decidimos construirlo. Lo hicimos, tardamos muchos meses y muchísimas noches de mucho trabajo, y reuniones con mucha gente de Minerva y con los estudiantes, y al final lo acabamos haciendo. Entonces, estuvo muy bien, porque era algo que nos interesaba a todos, necesitábamos el tiempo y el esfuerzo para construirlo, y yo creo que de ese tipo de experiencias es de las que aprendo más.

Yo soy una persona muy práctica, también. Noto que en estas experiencias prácticas es donde más aprendo. En España, sí hay gente que lo consigue, pero en la universidad más establecida es muy difícil. Tengo un par de amigos en LEINN, la Universidad de Mondragón, que hacen un programa de emprendimiento en el que van viajando por el mundo y tienen que empezar una empresa, y bueno, ellos sí que me han contado por ejemplo que es mucho más práctico y que consigues al final hacer este tipo de trabajo que estaba contando, sobre cómo mejorar Minerva para los años que vienen. Pero el 99% de las oportunidades educativas en España son teóricas.

Otra cosa es que aquí aprendes un montón de toda la gente y aprendes de muchos temas gracias a las actividades de Minerva, a las ciudades en las que estás y a la gente con la que estás en clase. Tenemos unos apartamentos de tres personas. Yo con mis dos amigos con los que estoy viviendo, uno es un loco de la biología, que se ha tirado el verano entero trabajando en un laboratorio experimentando con proteínas, pero a la vez le encanta la filología y le encanta aprender de estas cosas; el otro ha trabajado de informático en empresas buenísimas y ha hecho un montón de cosas. A los tres nos encanta tocar música, y nos ponemos a tocar durante horas. Son también gente muy interesante de la que se aprende un montón. Al viajar, terminas aprendiendo mucho. Al final, muy mal lo tienes que hacer para no enterarte de cómo funcionan ciertas cosas en el mundo si tienes la oportunidad de viajar tanto. Yo creo que eso es una suerte, la verdad, que me gustaría que muchos de mis amigos tuviesen en España”.

La plataforma Minerva

“El mayor canal de información es una plataforma que tenemos, en la que puedes escribir un problema que ves y una solución que propones, y la gente puede votar si les parece positivo, pueden comentar, pueden proponer nuevas cosas… Tú entras en esa plataforma y ves, por ejemplo, que la número uno es “cambiar el enfoque de esta clase” y tiene 29 votos; la segunda es: “Cambiar un botón de la plataforma, por otra cosa” y tiene 13 votos. Tú puedes escribir las tuyas, y está muy bien porque es una manera muy estructurada de mandarles tu feedback.

Pero luego ya también, es un tema más de mentalidad. Veo que mucha gente termina dando ese feedback por donde salga; por ejemplo, después de clase, mandarle un email al profesor, o ir a las “office hours”, que es cuando los profesores se conectan una hora para hablar con los estudiantes de lo que necesiten. Minerva manda también un montón de encuestas y de cuestionarios en los que tienes que dar tu opinión respecto a los distintos problemas que existan. Es bastante estructurado y te preguntan de distintos aspectos que se pueden mejorar”.

El programa

“Son cuatro años lectivos, siete destinos. El primer año es San Francisco entero, y luego son seis meses en cada ciudad. En enero de 2017 salimos para Buenos Aires. El primer año se dedica a aprender a pensar, y aprendes una serie de conceptos, competencias y habilidades, y a partir del segundo año es cuando ya introducen el contenido. Te ponen una nota cada vez que utilizas uno de estos conceptos que existen, o cada vez que hagas un uso correcto de ese contenido académico que has aprendido.

Los profesores están cada uno en un destino, en su país. A la mayoría les hemos terminado conociendo, porque a lo mejor vienen al país en el que estemos; a San Francisco vinieron muchos. Pero cada uno está en su país.

Es curioso, porque lo que voy a estudiar no es muy distinto. En Glasgow iba a estudiar sociología y Business, un doble grado, y aquí lo que voy a hacer es Business sociales y Business. Sin embargo, es una manera completamente distinta de estudiarlo. Después de este año, tengo un conocimiento de muchísimas más disciplinas. Yo creo que cuando estaba en la universidad me gustaba más sociología que el tema de empresa, y no sabía muy bien qué hacer. Pensé que acabaría haciendo algo de investigación sociológica, pero ahora tengo clarísimo que el tema de la investigación sociológica no es para mí.

Ahora veo más el desarrollo internacional; en verano de 2016 estuve trabajando en Senegal en una consultoría de desarrollo internacional y la verdad es que es un tema que me ha gustado mucho. Yo creo que también he aprendido a ser mucho más intencional: me veo con mucho más poder para hacer las cosas que quiero, buscar las oportunidades que quiero, buscarlas yo en vez de esperar a que me venga algo; entonces antes tenía una actitud más pasiva, y pensaba: “Bueno, haré lo que me salga”. Y aquí he aprendido a buscarme las oportunidades: Si lo que me gusta es hacer esto, voy a juntarme con un grupo de gente que lo quiera hacer y lo voy a empezar o lo que sea. Yo creo que ésa es la mayor incidencia: Más la manera de pensar en ello que al final el campo de estudio, porque puedes estar estudiando algo muy parecido, pero desde un punto de vista completamente distinto”.

Volver

“Madrid es una ciudad que me gusta mucho; ya llevo unos cuantos años fuera, pero sí me gustaría volver. Todavía tengo muchos amigos y muchas cosas que vivir todavía en España. Con el tema de la educación, que es un tema que me interesa muchísimo, yo creo que sí que me gustaría en algún momento adentrarme e intentar cambiar la educación española, porque entiendo que cosas como la selectividad, que las he sufrido, son muy buenas a la hora de hacer funcionar un sistema súper complicado desde un punto de vista administrativo, y que sea eficiente, pero en el fondo, la calidad de la educación secundaria me parece de coña, tengo la sensación de que me he olvidado de todo lo que aprendí hasta los 18 años. Es algo que sí que me gustaría cambiar en algún momento, porque al final es algo que también he vivido yo. La verdad es que me gustaría volver en algún momento y ver qué se puede hacer respecto a los problemas que me interesan y que he vivido así de primera mano.

Sí me gustaría ver a más españoles intentando entrar en Minerva o interesarse en Minerva, porque de mi promoción soy el único español; de los que están en San Francisco en 2017, que tienen un año menos, hay una chica española, pero es un poco triste, porque al final, toda la gente que ha sido aceptada en Minerva pero que decidieron no venir, son gente que ha estudiado fuera. Son gente que había estudiado en United World Colleges (UWC), y yo había estudiado ya en Escocia. Hay muy poco interés de la gente que ha vivido en España. Al final, la gente que hemos estudiado fuera y hemos visto otras cosas, nos resulta más fácil interesarnos en esto, pero todavía me falta ver un poco más de interés desde España de gente que va a la universidad en España. Al final yo creo que es también un tema cultural. En Europa, como tenemos la universidad pública mucho más barata, a mis padres también les costaba entender el concepto”.

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