Inteligencia emocional, innovación para las personas

Si pudiera representar mi vida en colores, diría  que siempre han existido dos capas,  como en Photoshop: Por un lado,  mi vida personal estaría representada por el arcoíris. Por otro, la capa de responsabilidad (colegio, universidad, trabajo) estaría pintada con distintos tonos de marrón. La capa marrón está sobre la capa de colores, de modo que cuando la cantidad de pintura volcada es demasiada, acaba traspasando a la capa personal y se arma un mejunje interesante.

Conocí a María Isabel Torres precisamente en uno de esos momentos: Mi capa profesional hacía aguas y empezaba a llenar de marrón todo mi entorno.

Por algún motivo  que aún me desconcierta, Isabel recibió la autorización para dar formación sobre inteligencia emocional a los empleados de la empresa en la que ambas trabajábamos. Supongo que por inconsciencia del efecto que tendría sobre los empleados, le dieron el visto bueno y allí me apunté sin dudarlo.

Isabel nos habló de la parte intrapersonal, para aprender a identificar conceptos como la autoestima. Nos preguntó qué es para nosotros una persona con la autoestima alta. Cada persona del grupo contestó algo diferente. La mayor parte de los conceptos que aparecieron para definirla estaban relacionados con la imagen que proyecta una persona al exterior, con los signos externos que generalmente se relacionan con la seguridad.

Me encantó ver cómo Isabel remarcó también cómo el recibir a los demás forma parte de esa autoestima: Saber escuchar, saber opinar sin emitir juicios de valor sobre las personas, saber separar lo que las personas hacen de lo que las personas son… “No es lo mismo -nos decía Isabel- decirle a mi hija que tiene desordenada su habitación y que por favor la limpie y la organice, a decirle que ella es una persona desordenada y sucia. El impacto sobre su autoconcepto no va a ser el mismo…”

Isabel me dio sin saberlo las herramientas para canalizar los hectómetros de pintura marrón que me venían encima, y preservar así mi arcoíris intacto.

Unos años más tarde, he tenido la suerte de volver a encontrarme con ella para recibir una gran noticia: Se está dedicando de manera profesional a la impartición de formación en inteligencia emocional, a través de su empresa CreaEmoción. Pero dejemos que ella nos lo cuente:

Formación en inteligencia emocional: El nacimiento de la idea

“En enero de 2016 dejé la empresa. Yo ya había empezado a hacer formación desde antes. Todo empezó como asociación cultural. Mi cuñada tiene una asociación cultural sin ánimo de lucro. Empezamos en octubre de 2015 en Alcalá con una charla gratuita. Se apuntaron 45 personas y dimos dos charlas”.

“Después de una charla gratis, pasamos un cuestionario donde se solicita a los asistentes su email y su teléfono y si les interesa o no. Se contacta con ellos con horarios, precios, etc. De las 45 iniciales, se apuntaron 21 personas y en Alcalá se formaron dos grupos. En Guadalajara hay un centro de convivencia para mayores donde también hay un grupo en marcha”.

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“Desde el minuto uno la formación ya ha empezado a funcionar, sin tener que hacer labor comercial. La inteligencia emocional es muy desconocida, pero el término está muy de moda y atrae la atención. Si uno hace lo que le apasiona, las cosas pasan. Mi socia (mi cuñada) ha enviado un mailing a centros educativos, AMPAS, etc”.

“Ofrecimos a un centro dar una conferencia gratuita para que vieran una noción de qué es la inteligencia emocional y se apuntaron 150 padres. Tuvimos que hacer otra para profesores. Nunca habían tenido tanto éxito en una convocatoria”.

“Actualmente ya hay seis grupos en activo y la próxima semana comienza el séptimo: Son más de 80 personas las que se están formando actualmente en Inteligencia Emocional en formato presencial con Creaemoción”.

“A través de la aplicación de Welearning, queremos montar también una escuela de formación emocional, para dar la formación online y poder llegar así a todo el mundo”.

El formato

“Yo no comulgo con el formato de píldoras con talleres de 4 horas en fines de semana –dice Isabel-. La inteligencia emocional es como un idioma, es un proceso. Las 14 ó 15 competencias de la inteligencia emocional se dividen por niveles (los dos primeros se imparten con las competencias intrapersonales y un tercer nivel con las competencias interpersonales). En total son entre 50 y 60 horas de formación. Se imparten dos horas a la semana, durante seis-siete meses. Pedimos un compromiso inicial de 8 sesiones. Alquilamos las salas que cumplen con nuestros requisitos según la demanda”.

“El precio medio de la formación en inteligencia emocional en España es de 20 euros la hora y yo lo ofrezco a 6. Pero la calidad de mi formación es alta. No me importa el dinero, no es un objetivo. No pretendo hacer negocio con esto. A mí me salvó de una enfermedad. Lo que quiero es sembrar la semilla. Me estoy auto realizando. Esto puede despertar desconfianza (“¿por qué es tan barato?”, se preguntan), pero no me importa”.

Resultados: Una apuesta por el cambio

“La inteligencia emocional tiene muchas competencias. La formación en abierto ha tenido muchos resultados, como la toma de conciencia, desarrollo de habilidades, eliminar viejos conceptos que no tienes nada claros y que al cambiarlos permite que  las cosas mejoren. La herramienta tiene que ser individual, para la persona y su contexto. Es un crecimiento personal. Se definen términos como la autoestima, el autoconcepto… para una toma de conciencia que opera el crecimiento”.

“Los profes y los padres, los profesionales, quieren separarse para tener herramientas propias para padres, para profes o para la gestión. Pero yo les ofrezco un crecimiento como persona, para que luego ellos lo apliquen a su profesión. Yo quiero que se mezclen”.

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“Los cambios que veo en la gente es lo que me motiva, lo que me emociona. Un alumno de Guadalajara cuando se apuntó por curiosidad, no tenía trabajo y había perdido a su mujer. Estaba solo. En las personas en las que más notas el cambio es en las que empiezan de muy abajo. Las primeras clases eran un choque frontal. Esta persona ha estado un año de formación. Aparecen sus testimonios en la web, punto por punto de su proceso de mejora. Ahora tiene muchas personas a su alrededor. La gente se acerca a ti porque lo que tú proyectas a la gente es atractivo”.

“En el grupo de Alcalá hay muchas mujeres. Un hombre vino por recomendación de su mujer. Es un jefe que tiene la foto de un rottweiler puesta en la puerta de su despacho. Es súper inteligente. Al principio, me decían sus compañeros que había venido a reventarme la clase. Lleva ya cuatro clases. Primero pasó por una fase de rechazo, luego se dio cuenta y se consideró una persona tóxica, poco ecológica y ahora está trabajando en afianzar sus potencialidades”.

“Una orientadora social cambió su visión hacia una niña y sus padres, con la que estaba teniendo serios problemas, y le han llegado a decir que es la mejor orientadora que han tenido. Ese cambio ocurrió en una sola sesión”.

“Yo siento el bienestar que me viene de la coherencia interna. La gente que tiene carencias brutales no puede ver a los demás, porque tiene tanto trabajo tratando de suplir sus carencias, que no puede ver otra cosa. Es como una enfermedad. Una autoestima trabajada te permite perder el miedo a las consecuencias y no te afecta una crítica destructiva. Hay que trabajar las potencialidades personales para abrir oportunidades. Hay que trabajar la confianza. Nos apoyamos en trabas disfrazadas de datos objetivos. Hay que ver la botella medio llena y medio vacía, pero poner toda la energía en la parte medio llena. Los auto saboteadores hay que saber identificarlos y trabajarlos. Para la confianza necesito pruebas, pero la fe la elijo yo y puedo tener fe en mis propias capacidades”.

“Las capacidades se reflejan en una campana de gauss. Con poco estrés hay poca actividad cognitiva; con un estrés controlado se da el estado de flow que te permite estar a tope, y con exceso de estrés te anulas. Hay que mantener el estado de actividad controlada”.

Público objetivo

“De momento no tenemos el enfoque con niños ni para educación especial. Se trata de que no desaprendan lo que traen de forma natural. Tengo una hija de diez años. En el colegio tiene una profesora complicada. Es cuando se ponen a prueba tus fortalezas. Si con 10 años tienes una sana autoestima y no has desaprendido, ya estás en el camino”.

“Mi hija me cuenta que la profesora dice en público lo que hacen mal y eso les avergüenza. Mi consejo fue: “Díselo con respeto, sin acusar, sin juzgar, siendo asertivo”. Al final lo hizo y habló con ella en el colegio. La profesora se enfadó mucho, hablaba muy deprisa y por la tarde en clase se burló de ella. Entonces la ayudé a hacer una lectura positiva: Se ha atrevido a afrontar una situación y la profesora le ha hecho caso. Lo importante no es la situación, sino la lectura que haces de ella. Se construye un criterio potenciador y crecen solos. Este ejemplo lo he contado en el cole y es verdad que hay personas que se sienten cuestionadas”.

“Me falta por el momento la pata organizacional. En organizaciones he entrado muy poco. He colaborado con Telefónica para mandos intermedios y directivos. La valoración fue muy alta en el primer piloto y se preparó un segundo piloto”.

“Las empresas tienden a ser cortoplacistas, pero toda transformación implica un tiempo. Cuando me reúno con alguien me creen en seguida. Será que lo cuento desde el corazón, vivo lo que cuento. A un director de colegio le dije que no puedo dar herramientas de inteligencia emocional a los profes para que lo apliquen a sus alumnos. Lo que hago es hacerles personas inteligentemente competentes para que lo puedan aplicar en clase. Los profesores que reciben la formación como una imposición de su centro, se sienten cuestionados”.

Certificación

Por el momento, con la formación en inteligencia emocional, CreaEmoción ofrece un certificado de aprovechamiento, aunque se está planteando dar el salto a una titulación. ¿Cuáles son los pasos para otorgar un título? En España, los másteres oficiales se regulan por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD). Estas titulaciones oficiales son homologables en los 47 países miembros del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

Los títulos propios son aprobados por los consejos de las universidades y escuelas de negocios, y se someten a estándares normativos más flexibles. Así, las instituciones pueden establecer máster, diplomados y títulos de experto/especialista, certificados por diplomas y títulos propios, basados en normativas internas, a diferencia de los títulos oficiales, según lo establecido en la Ley Orgánica de Universidades.

Los centros docentes de titularidad pública o privada pueden adscribirse a una universidad pública para impartir estudios avalados por una titulación oficial. Esta adscripción requiere la aprobación de la Comunidad Autónoma, a propuesta del consejo social, previo informe del Consejo de Gobierno de la Universidad. El centro adscrito deberá estar ubicado en la Comunidad Autónoma correspondiente.

La Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, en su artículo 11, regula los Centros de educación superior adscritos a universidades, y el Real Decreto 420/2015, de 29 de mayo, de creación, reconocimiento, autorización y acreditación de universidades y centros universitarios, en su artículo 5, regula los requisitos básicos de los centros docentes adscritos a universidades.

Escrito por Leticia Lafuente para LearningLovers.org.

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