Visual thinking en el sector educativo

Conocí a Rafa Vivas, fundador de Visualizamos, en una ponencia sobre visual thinking y tuve que abordarle: Quería mantener con él una entrevista enfocada al sector educativo, y nos invitó a la sede de su empresa. Me agradó encontrarle instalado en un chalecito cercano al metro Alfonso XIII de Madrid. “La casa es alquilada, -me cuenta Rafa-; pertenece a una profesional que se ha ido a trabajar a China…”

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Atravieso un jardincito de entrada, accedo a un amplio salón de suelo de madera que recibe luz del mirador al fondo, con vistas al jardín interior, una mesa de trabajo despejada, capaz de albergar un banquete medieval y una estantería repleta de rotuladores, post-its y puntos de colores… Rafa me invita a esperarle en un sofá que asoma a la terraza. El ambiente es luminoso, vivo y tranquilo. En la planta alta trabaja el equipo,  silencioso. Afuera cantan los pájaros y el sol se deja caer sobre las sillas de jardín, jugando con el dibujo de su respaldo a rayas. Estoy esperando callada, dejándome engullir por el sofá, a punto ya de alcanzar el Nirvana, cuando Rafa me rescata para comenzar la entrevista.

La comunidad educativa, curiosa por el visual thinking

“Nosotros desde hace bastante tiempo, -dice Rafa- desde casi el comienzo de la actividad mercantil, nos dimos cuenta de que esto –el visual thinking- despertaba muchísimo interés en la comunidad educativa. El interés venía sobre todo de la búsqueda al instante que hacen los buscadores para encontrar nuevas formas de transmitir conocimiento, de motivar a los alumnos y luego también del objetivo de comprender mejor.

Desde los primeros momentos de nuestra empresa hemos colaborado con profesores que nos invitan a ponencias, para alumnos de magisterio y pedagogía; por ejemplo, la Universidad de la Rioja nos invitó en la titulación de Pedagogía a hablar con los maestros. Vemos que hay muchísimo interés desde el comienzo. Para mí, el interés se divide en dos áreas diferentes; Uno de mis esfuerzos es intentar transmitir a esa comunidad educativa que hay dos campos diferentes de lo que es la visualización:

  1. Por un lado, está todo lo relacionado con entender mejor, y eso es una vía que nosotros no hemos abierto, porque la comunicación visual existe desde hace un montón, y en este sentido, nosotros no hemos hecho más que subrayar su importancia. Ya los libros de texto no son como lo eran antes. Los libros que utilizan mis hijos no tienen nada que ver con los que yo utilizaba hace años. Esta tendencia que existe, que es universal, hacia lo que es una mayor carga visual, se da también en educación y como nosotros nos dedicamos a visualizar, pues se apoyan en nosotros para seguir esta corriente, aunque yo no creo que esto sea la mayor riqueza de lo que es esta metodología del uso artístico;
  2. Para mí, la mayor aportación es conseguir que tanto profesores como alumnos sean capaces de pensar con imágenes, y esto es lo duro, casi lo anti-natural. Por ejemplo, cuando trabajamos en un proyecto, seguimos imitando cosas que luego haremos en las empresas: Seguimos sentando a los alumnos alrededor de una mesa y animándoles a discutir y a llegar a un acuerdo sobre algo”.

Aprendiendo a pensar con imágenes

“Imagínate que los chavales tienen como proyecto el elegir un animal mamífero y tienen que trabajar todo un trimestre sobre ese animal, profundizar en una serie de cosas que vienen bien para la asignatura. A esto antes lo llamaban “temas únicos”; Ahora lo llaman: “Vamos a trabajar en proyectos”. Y ese proyecto es aprovechado para explicar un montón de cosas a través de la investigación de ellos. Porque si ellos son los que investigan y entre ellos se ponen de acuerdo, aumentaremos así la motivación.

Todo esto está muy bien, pero no se utiliza la metodología visual thinking para esa nueva forma de trabajar y de pensar, sino que se utiliza sólo para la comunicación final, es decir: “El entregable que tenéis que hacer cuando tengáis que exponer en clase los resultados de vuestro proyecto, tiene que ser visual”. Pero sigues sentándoles alrededor de una mesa para que discutan por qué es mejor el búfalo que la gacela o que la jirafa para trabajar. “Poneros de acuerdo”.

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Nosotros trabajamos fundamentalmente con empresas. Lo que vemos es que en las empresas existe una gran carencia a la hora de pensar y de trabajar en equipo, y un desprecio de las herramientas visuales.

Yo lo que haría sería poner en una mesa a un montón de chicos y animarles a discutir mientras visualizan: Que sean capaces de dibujar un búfalo y ver por qué el búfalo merece ser nuestro animal. Cuando digo dibujar, también puede ser: Vamos a coger fotografías, vamos a observar, vamos a ponernos de acuerdo pero de una manera visual.

Cuando las personas trabajan en las organizaciones, trabajan con un nivel de los proyectos tan poco aterrizados que es muy sorprendente: ¿Cómo es posible que este problema de los niños sea trasladado al mundo de la empresa? Sería, por ejemplo, decir: “Nuestro público es masculino y no femenino”. En una reunión, se ponen a discutir sobre eso: “No, no creo que tengas razón, yo creo que nuestro target son tanto hombres como mujeres”; “No, yo creo que no, yo creo que sólo son mujeres de 30 años”; Se avanza en esa discusión, y nadie es capaz de levantarse de la mesa y decir: “Vamos a ver: esto es una mujer; vamos a ponerle nombre. ¿Creéis que éste es nuestro target? Vamos a ver cómo es, cómo viste. Vamos a intentar llegar a acuerdos a través de imágenes”. Ésa es una parte importante de nuestro trabajo.

Normalmente, se permite que la comunicación sea visible, que los libros sean visibles, que los ppt sean visibles, pero en los procesos de trabajo, es increíble ver cómo se repiten los mismos patrones. Para nosotros, uno de los retos es conseguir la transformación del modo en que se trabaja a través de la visualización”.

Mapas de situación, líneas de tiempo, mapas de innovación y mapas motivacionales

“Esto se ve muy bien con el ejemplo de Napoleón: Napoleón Bonaparte, en un comité ejecutivo de una gran empresa actual, si ve a los profesionales, que algunas veces van con un dossier cuando tienen que discutir algo muy complicado, en un momento dado de la reunión se levantaría y diría: “Vamos a ver: ¿Dónde está el mapa? Llevo toda mi vida tomando decisiones en base a mapas”. Todos sus generales miraban los mapas, por colores discriminaban los ejércitos de cada nacionalidad, entendían la estrategia y todos tenían la misma foto, con lo cual, iban al campo de batalla, todos tenían la misma imagen mental y todos sabían lo que tenían que hacer. Aquí no: Aquí la gente trabaja con pdfs de 100 páginas, pero nadie se preocupa en hacer un mapa de estrategia.

Nosotros lo que hacemos fundamentalmente son mapas. Trabajamos con líneas de tiempo que siguen la experiencia del usuario realizando una tarea. A través de todas las etapas, vemos en fotografías qué ha sucedido, y empezamos a poner qué es lo que espera en cada una de esas microetapas el cliente y qué es lo que le sucede. Mediante pequeños iconos, se ve si hay coincidencia absoluta en lo que espera el cliente y lo que le ocurre –en ese caso, ponemos sol- o si no -ponemos una tormenta-. Añadimos a través de viñetas en qué está pensando el cliente mientras ocurren todas estas cosas y por último hacemos una línea emocional del cliente, que abarca desde muy feliz a muy deprimido, para ver en cada etapa qué está ocurriendo y cómo nos hemos puntuado. Hay momentos de depresión, hay momentos geniales, y tienes así una visión de cómo la empresa o el producto o servicio interactúa con el cliente en cada momento de esta curva de la felicidad. Hay muchas empresas que no tienen un mapa y siguen discutiendo su estrategia sin tener un mapa de la situación delante.

También hacemos mapas de innovación donde proponemos un nuevo plan con pasos diferentes de la secuencia de interacción del cliente con la empresa.

También hacemos mapas donde se descubren las motivaciones de un target específico. Se dibujan diferentes islas: El territorio de la felicidad, el territorio de las experiencias, el mundo material, las amistades, la familia, las instituciones, el mundo online… En este caso concreto, hemos hecho una plantilla donde todas estas cosas están presentes y si tenemos idea de qué nueva acción vamos a realizar en un mes concreto, la puntuamos en función de esos “insights”.

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Estos son los mapas que nosotros hacemos. Nosotros como gestionamos el mundo empresarial es haciendo mapas para que las empresas tomen mejores decisiones”.

“Volviendo al tema de la educación, a mí me parece muy interesante la visualización en la comunicación, enseñar las cosas de manera más visual, pero para mí es mucho más revolucionario enseñar a los chicos jóvenes a que ellos puedan aprender a pensar de forma visual, que puedan trabajar en equipo, que puedan tomar decisiones a través de la visualización utilizando mapas mentales”.

Mapas mentales, mejor en equipo

“El mapa mental en el ámbito educativo está ya muy extendido, lamentablemente no en España, pero en otros países es muy utilizado como herramienta de estudio. Nosotros en nuestra época ya usábamos el esquema, pero hablamos de un esquema bien hecho; el mapa mental tiene unas reglas que si las conoces, empiezan a cobrar sentido. Como herramienta de estudio es muy buena: Aquellos alumnos que son un poco más visuales, se van a poder enfrentar a lo que es el estudio de un tema de una manera un poco más divertida, más gráfica: Un mapa mental puede no incluir sólo flechas y círculos, también permite añadir dibujos.

Pero a mí me parece mucho más interesante un mapa mental para un equipo. Imagínate un equipo de chavales de segundo de la ESO al que le dicen: “Vamos a hablar de educación vial. Lo que quiero es que en lugar de explicarlo mediante el libro, vosotros en grupos de cuatro personas, penséis en una idea para reducir drásticamente los accidentes de tráfico”. Tienen que generar un proyecto para impulsar la idea que van a enviar a la Dirección General de Tráfico. Pueden construir un mapa mental entre todos, donde se vea de qué dependen los accidentes de tráfico: Del estado de la carretera, de la responsabilidad del conductor, del propio vehículo… Se van abriendo ramas del mapa mental y se entiende perfectamente. Así, todos comparten la misma imagen global de lo que causan los accidentes de tráfico.

Sin embargo, se sigue trabajando de forma desordenada: “Os tenéis que poner de acuerdo sobre lo que tenéis que trabajar para reducir los accidentes de tráfico”. Falta que el liderazgo también sea entendido como ese levantarse para dibujar en un papel el gran mapa de los accidentes de tráfico, y con ese mapa, comenzar a trabajar en equipo”.

La investigación cualitativa

“A lo largo del proyecto se obtiene mucha información, y para compartir esa información es para lo que viene bien la visualización. Se hace una investigación cualitativa del ser humano, no tanto a través de los datos, sino a través de conocer cuál es el “dolor” del ser humano. Utilizamos mucho el método de la entrevista y de los focus groups. También la observación es importante.

Esto sería aplicable, por ejemplo, a los departamentos de RRHH que necesitan identificar y potenciar el talento de sus plantillas en la empresa. Nosotros estamos convencidos de que cualquier labor de exploración que tenga al ser humano como al sujeto de estudio y sea una investigación cualitativa puede utilizar estas herramientas. Los datos cuantitativos hay que combinarlos con conversaciones, por ejemplo, porque hay cosas que sólo se detectan cuando tienes una conversación sincera o cuando pasas el tiempo suficiente observando a la persona.

Uno de los casos más conocidos en esta metodología es el de los cereales Kellogg’s. Se preguntaron por qué las mujeres no tomaban cereales y sólo los tomaban los niños. Hicieron un montón de encuestas y no descubrían cuál era el motivo. Entonces contrataron a un equipo de trabajo que se dedicaba a observar lo que ocurría en los hogares a la hora del desayuno. Descubrieron cosas que no salen en las encuestas. Por ejemplo, muchas mujeres no tienen tiempo para sentarse a desayunar. Por eso surgieron las barritas de Kellogg’s. Aunque las encuestas son una herramienta imprescindible, además hay que hablar mucho, hay que interactuar y observar.

De la misma forma, se puede cartografiar la experiencia de un alumno en su proceso de aprendizaje. Esto se combina con otra metodología, el design thinking. Hay que ver cómo aprenden los niños. Hay que entender los retos que tienen, desde la piel del propio alumno. Hay que emplear la empatía. Es muy importante saber no sólo que te tienes que poner en los zapatos del otro, sino que es mucho más interesante pararse a escuchar los motivos del otro. No podemos entenderlo sólo desde nuestros propios zapatos. Es un ejercicio muy complicado. Se trata de entender el dolor que siente un chaval con fracaso escolar, que suspende automáticamente todo. Hay que identificar qué está ocurriendo ahí”.

El viaje del estudiante, asignatura pendiente

“Hasta el momento, nosotros hemos trabajado con tres tipos de secuencias:

  1. El viaje del cliente -por ejemplo, en un restaurante, desde que entra y se sienta hasta que paga y se va-,
  2. El viaje del paciente -por ejemplo, con personas enfermas desde que se les diagnostica la enfermedad hasta que pasan a un segundo tratamiento- y
  3. el viaje del empleado -nuevos empleados que se incorporan a la organización, cambios de roles, etc-.

Nunca hemos hecho el viaje del estudiante y me parece que es mucho más importante, porque es algo que nos une a todos –no todos hemos acudido a un restaurante de cinco tenedores, o hemos estado enfermos de Parkinson o trabajamos para una gran compañía; pero todos compartimos la experiencia o el recuerdo de haber pasado por la escuela-. Me encantaría hacerlo, pero no sé quién lo va a pagar…

Necesitaríamos hacer una inmersión para entender el ecosistema de una clase; luego, muchísima observación. Además, tienes que dedicar el tiempo para hablar con la gente. Me parece que es fundamental para poder dibujar ese viaje hablar también con los maestros y con los chavales. Se podría dibujar la curva emocional, la curva de la felicidad, a lo largo de un día, o a lo largo de una jornada escolar, y compararla en distintos países europeos. Si la media de la jornada escolar en Europa es de siete horas, se podrían comparar cuáles son los mayores momentos de satisfacción.

También sería interesante dibujar el viaje de un alumno por cada una de las asignaturas. Por ejemplo, fraccionar la hora de educación física y ver cómo transcurre en Holanda, cómo transcurre en Alemania, etc; sería muy revelador. Un mapa no es sólo un esquema: Es un montón de información de qué está pasando en cada momento, qué metodología se está utilizando, qué está esperando el chaval de cada país. Si en España sucede algo que en Holanda no sucede, esto cambia las expectativas. Imagínate que en España existe la costumbre de que siempre antes de hacer la actividad principal de la clase de educación física, siempre hay 10 minutos de calentamiento. Igual en Holanda nunca hay calentamiento, sino que lo que hay es un juego: se empieza a calentar el cuerpo haciendo juegos. Lo normal es que siempre sean juegos relacionados con una pelota. Las expectativas en uno y otro caso son diferentes. A mí me dicen que siempre que hay educación física, los 10 primeros minutos son para dar vueltas al patio y en el otro colegio son juegos divertidos; si con las dos cosas consigo lo mismo, las expectativas del español no son ni siquiera divertidas, sino más bien orientadas a que no me vea el profesor que estoy en el vestuario con los otros para escaquearme, o qué se yo”.

Visual thinking en la educación en Europa

“No sé si en otros países esto ya se está aplicando. Sólo sé que en el ámbito editorial se está haciendo. El sector editorial educativo tiene unos retos que son mayúsculos y me consta que muchos de ellos están utilizando estas metodologías. Están reaccionando a la “amenaza” de lo digital. No tengo ninguna noticia de que esto se esté incorporando en el aula como metodología.

Hay algo que me parece sorprendente que aún no se haya actuado sobre ello, y es la disposición de las aulas: Siguen siendo las mismas aulas en las que yo estuve cuando era pequeño. ¿Cómo es posible que las sillas estén unas detrás de otras y que la gente se esté mirando la nuca? ¿Cómo es posible que se siga trabajando así? Esto es una falta de empatía absoluta. Nadie que se preocupe en ver qué tipo de cosas les interesan a los alumnos propondría esta disposición, y sin embargo, sigue siendo así. Me da la impresión de que la gente se está poniendo las pilas cuando ven que su imperio llega a su fin. También tengo la certeza de que muchísimos agentes en el mundo educativo están súper comprometidos con su profesión, quieren cambiar las cosas y están todo el rato buscando”.

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Visual thinking a nivel autonómico

“Bajo mi punto de vista, no hay nada en lo que no se pueda aplicar la visualización. Me parece que cuando no lo dibujamos, no tenemos una foto común para compartir. Si nos ponemos a nivel autonómico, la consejera de Educación se reúne con los representantes de los consejos escolares, de representantes de padres de alumnos, de organizaciones de colegios privados, concertados, públicos… imagínate que convoca esa señora una reunión para tratar el abandono escolar. ¿Qué crees que pasaría? Empezarían a hablar, a identificar los factores que intervienen -falta de trato personal al alumno, inmigración, desigualdad entre comunidades, religión, etc-, todo quedaría flotando en el aire, o como mucho, se elaboraría un documento con todo aquello que están mencionando.

A mí me parece que si tenemos un equipo donde haya expertos en psicología, expertos en metodologías como la nuestra, y donde se pide que en tres meses dibujen el mapa del abandono escolar, para exponerlo en la sala, y donde los participantes permanezcan de pie para empezar a hablar sobre los problemas detectados en cada momento, con porcentajes por cada tipo de centro (privado,  concertado,  público), ya estaremos trabajando sobre una foto común que nos permitirá construir. Para que la reunión fuera eficaz, habría que dar la posibilidad de tener rotuladores en las manos para que todos participaran, conectando datos. Así podrían obtener la foto y comenzar a tener iniciativas.

Se pueden emplear puntos de colores sobre el mapa. Cada color puede representar una cantidad de dinero, que se va distribuyendo en el mapa por cada tipo de problema identificado. Se hace un ejercicio de co-creación. Se pueden hacer votaciones para identificar la jerarquía de los problemas, se pueden hacer cosas realmente prácticas como el reparto de los presupuestos… se llega a un acuerdo sobre ese mapa, que va a ser la base de la campaña”.

Visual thinking y educación especial

“Para cualquier reto, la metodología visual thinking aporta valor, como en educación especial, abandono escolar… Cualquier reto tiene a visual thinking como un aliado que aporta valor. Lo importante es que todos estén compartiendo una visión. Con niños autistas nos han invitado alguna vez a algún colegio especializado en esas situaciones. Los niños autistas en particular son tremendamente visuales. Para mí, la medida inmediata es construir una biblioteca visual, unas cartas, una colección de iconos que permitan que ellos puedan concentrar la atención. A mí me parece que en un curso puede ser muy motivador que los chicos que no tengan esa carencia sean los encargados de elaborar esa biblioteca visual, para que exista un ejercicio de fomento de la pluralidad”.

Visual thinking y nuevas tecnologías

“Con las nuevas tecnologías, la nueva forma de lectura ya no es secuencial, pasar de página. Como estamos hablando de pantallas, no tiene mucho sentido bajo mi punto de vista trasladar el formato libro a un dispositivo electrónico. Yo no quiero leer en mi dispositivo electrónico como leo un libro. Yo quiero hacer una lectura espacial. No quiero leer siempre pasando páginas; quiero ver lo que hay arriba, lo que hay abajo, lo que hay en un hipervínculo, y en este sentido, las posibilidades de los mapas se ven multiplicadas, donde la profundidad de lectura va a depender de la voluntad del lector, y es el formato electrónico el que permite esa voluntad del lector sea obedecida o no”.

Futuras aplicaciones

“Como punto de cierre, a mí me parece que esto no es una moda, que ha llegado para quedarse, que por favor se introduzca de una manera definitiva en las aulas, que es una pena que haya países donde ya todos los chavales trabajan con mapas mentales de manera generalizada y aquí en España haya aún alumnos que no saben lo que es.

Por favor, mayor compromiso hacia poner las cosas fáciles a los alumnos para que entiendan de manera más visual lo que tienen que estudiar, y bueno, en general, yo diría que hay que introducir el componente lúdico; no podemos permitir que se siga pensando que el dibujo es sólo para unos pocos; yo cuando acudo a grupos, les pregunto:”¿Cuántos de vosotros sabéis dibujar?” y sólo levantan las manos unos pocos; les pregunto luego: “¿Cuántos sabéis escribir?” y se quedan extrañados, pensando “qué pregunta más tonta”. Ninguno se queda sin levantar la mano pensando: “Bueno, yo no levanto la mano porque yo no escribo como Vargas Llosa o como Cortázar o como Miguel Delibes”. Cada uno escribe como puede, y sin embargo nadie juzga el valor artístico de tu escritura, porque se supone que es algo funcional que te sirve para desenvolverte en el día a día, en el trabajo, en la escuela. Sin embargo, con el dibujo, inmediatamente, se pone en tela de juicio el valor artístico del dibujo, de tal manera que si tú no eres un artista, no puedes dibujar. Los chicos no dejan de levantar la mano porque no tengan buena letra; cada uno tiene la letra que tiene. De la misma forma que escribir es necesario, dibujar es imprescindible. Estamos hablando de poder representar cosas intangibles de un modo muy sencillo para que se conviertan en cosas tangibles”.

Sí a los libros “con dibujitos”

“Termino con una anécdota: Yo en fin de curso, voy a por las notas de mis hijos. Es un momento en que los padres podemos charlar con el tutor. Me acuerdo perfectamente cómo a la edad de diez años de uno de mis hijos, fuimos el último día de colegio a recoger las notas de los niños, y empezamos por nuestro hijo mayor. Al llegar a su tutor, nos dijo que había aprobado todo, pero que no con mucha brillantez, y que si tenía que darnos un consejo para verano es que leyera mucho, que se habituara a leer. Y a continuación añadió: “Pero por favor, no le deis libros con dibujitos”. Yo soy ilustrador de libros y mi mujer me dijo: “No, por favor, Rafa, contente”. No dije nada. A mí me dio muchísima pena que alguien tan autorizado como un profesor pudiera dar este tipo de mensajes. Los dibujos son imprescindibles. Yo soy un enamorado de los dibujos. Los libros ilustrados no son sólo para niños; tienen una doble lectura. Un buen libro ilustrado te está contando cosas a través de dos canales diferentes, con la experiencia lectora, el mundo visual… ¡Hay tantas cosas buenas en los dibujos, además de favorecer el hábito de lectura! Yo leo mucho, mucho ensayo y mucha novela y empecé a leer por cómics. Me parece tan malo que se digan estas cosas que espero que no sigan ocurriendo”.

Escrito por Leticia Lafuente para LearningLovers.org.

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