Crowdfunding en Educación

¿Qué es el crowdfunding y de dónde proviene?

Crowdfunding o micromecenazgo es una desintermediación financiera donde los creadores de una idea o proyecto empresarial o social piden financiación a personas anónimas que quieren colaborar adelantando pequeñas cantidades de dinero a cambio de una recompensa posterior. Hay que tener en cuenta que el crowdfunding sólo facilita la financiación, pero no el proceso de creación ni difusión del producto o servicio financiado.

Aunque el crowdfunding aporta como novedad el realizarse a través de la red, no es una fórmula nueva. Ya se daba antes de inventarse internet y proviene del mecenazgo y de la promoción de proyectos por parte de la sociedad. Un ejemplo representativo lo tenemos en la estatua de la Libertad, un proyecto financiado por la multitud. Podría decirse que fue un crowdfunding “offline”. Fue un regalo del pueblo francés a los americanos y representa la libertad.

El crowdfunding también representa esa libertad, en el sentido de que permite dejar de depender de una serie de instituciones que hasta ahora restaban capacidad de maniobra a los emprendedores para poner en marcha sus proyectos. Forma parte de una tendencia basada en los negocios entre personas, donde se eliminan los intermediarios.

En diciembre de 2006, no había apenas ‘business angels’ invirtiendo en startups en España. Las instituciones públicas no apoyaban proyectos innovadores en nuevas tecnologías o internet, como ahora pueden estar haciendo enisa, cdti y otras; tampoco había fondos de inversión especializados en startups, aunque sí que había proyectos tecnológicos emprendedores.

Veníamos de la burbuja de internet: Del año 2000 al 2005 prácticamente nadie se atrevía a invertir en la red. Sin embargo, en 2005 hubo un resurgir potenciado por las nuevas tendencias que venían de Silicon Valey y por el comienzo de las redes sociales y el comercio electrónico. En ese momento, había emprendedores que querían hacer cosas, pero no había ni inversores ni bancos ni instituciones que quisieran apoyarlas. Entonces, los emprendedores se plantearon poner el dinero para los proyectos a través de un “mercado de empresas web 2.0”, algo que entonces fraguó sólo como idea.

Hubo que esperar hasta 2012 para que se produjera el gran auge del crowdfunding y se empezara a considerar a nivel internacional como algo relevante y no sólo como una tendencia. Ya ese año se recaudaron 2,5 millones de euros en proyectos culturales y solidarios a través de todas las plataformas de crowdfunding españolas.

A día de hoy, existen más de 2000 plataformas de crowdfunding en el mundo, de las cuales más de 60 están en España.

Las tres tendencias y los tres pilares del crowdfunding

El crowdfunding se apoya en tres tendencias en internet:

  • El consumo colaborativo (por ejemplo, compartir casa o coche, eliminando intermediarios);
  • El peer to peer lending (préstamos entre personas) y
  • La desintermediación.

Los tres pilares fundamentales del crowdfunding actual son:

  • El creador: Es el promotor de la idea o proyecto para el que se pide financiación. Tiene que ser alguien que suscite confianza, por lo que se recomienda no guardar el anonimato. Debe ser una persona o grupo con identidad en las redes sociales.
  • El proyecto o la idea: Debe ser un proyecto innovador (que aporte una solución distinta al problema), nuevo (que no exista ya en el mercado) y que genere valor para el mundo (que realmente sea demandado por alguien distinto al propio creador). Debe ser transmitido o contado con un vídeo y a ser posible, con un prototipo.
  • El retorno o recompensa: Es el beneficio. Tiene que haber una clara relación entre el dinero que se solicita y lo que se ofrece a cambio. Es algo que determina el propio mercado. Por ese motivo, se recomienda mirar al menos 12 campañas de crowdfunding antes de diseñar la propia, para ver qué recompensas se están ofreciendo, de qué tipo, por cuánto dinero. Una recompensa puede consistir en un abrazo, un porcentaje de la empresa, o el proyecto en sí a poner en marcha, pero siempre tiene que haber un retorno a cambio del dinero que se solicita. Una campaña suele tener varios niveles de recompensa, en función de las distintas cantidades solicitadas (por ejemplo, una recompensa para una cantidad de 5 euros, otra para 15 euros, otra para 25 euros, y así sucesivamente).

Además, hay un cuarto componente importante, la viralidad: El proyecto debe ser difundido en internet a través de las redes sociales, con un importante componente de marketing digital.

Tipos de crowdfunding

Según la asociación europea de crowdfunding, existen cuatro tipos de crowdfunding:

  1. Crowdfunding de donaciones: Es el primero en aparecer. Cubre las peticiones de ONGs y Asociaciones sin ánimo de lucro. Está regulado por las mismas leyes que rigen a las entidades sin ánimo de lucro. Se subdivide en dos:
    • Crowdfunding de donaciones por causa: La recompensa es simbólica (un abrazo, por ejemplo). No se corresponde con el dinero aportado. Las donaciones realizadas en esta modalidad son desgravables.
    • Crowdfunding de donaciones por recompensa: Es una precompra.
  2. Crowdfunding de recompensas: Es el más famoso: Se da dinero a cambio de algo (la recompensa). Está regulado por las leyes de comercio electrónico y de privacidad de datos. Se pide dinero a cambio de recompensas a la medida de todos los bolsillos. Pueden ser recompensas digitales o tangibles. Se buscan clientes, personas que demuestren que el proyecto tiene sentido en el mercado. Una campaña de crowdfunding de recompensas ayuda a validar el proyecto, a dimensionarlo, a ver cuánto cuesta llegar al público objetivo. Las personas que dan dinero saben que el producto o servicio es un prototipo y pasará un tiempo hasta que puedan tener el producto real. Normalmente, estas personas dan mucho feedback en la plataforma sobre cómo quieren que sea ese producto. Se subdivide en:
    • Crowdfuding de recompensa todo o nada: Si no se alcanza la cantidad solicitada, no se obtiene el dinero. Por eso, se recomienda pedir lo mínimo necesario para poner el proyecto en marcha.
    • Crowdfunding de recompensa todo cuenta: Cada euro que entra en la campaña se entrega al creador del proyecto. Con este tipo de campaña hay un problema de confianza: Si hemos dicho que necesitamos “X” cantidad para poner el proyecto en marcha, tendremos que demostrar cómo vamos a poner el proyecto en marcha si conseguimos menos dinero. Por eso, sirve para proyectos modulares que estén muy claros.
    • Crowdfunding de recompensa recurrente: Se emplea para proyectos con continuidad en el tiempo, como una publicación digital.
  3. Crowdfunding de préstamos: De los 34 billones que mueve el crowdfunding en el mundo, se estima que 22 van destinados al crowdfunding de préstamos. Es una desintermediación bancaria (préstamos entre iguales). Quienes prestan el dinero reciben mayor rentabilidad que la que le daría el banco y quienes reciben el dinero pagan menos intereses que en el banco. Se subdivide en dos tipos:
    • Crowdfunding de préstamos de proyecto: Permite invertir en un proyecto en concreto.
    • Crowdfunding de préstamos de fondo: Permite invertir en un grupo de proyectos. Es bastante más transparente que un fondo bancario. Es posible ver a quién se le está prestando el dinero.
  4. Crowdfunding de inversión: Anima a múltiples inversores a invertir en una empresa determinada. Se subdivide en:
    • Crowdfunding de inversión en la empresa: Es el único, a diferencia de todos los anteriores, en el que se cede un porcentaje de la empresa a la gente que ofrece el dinero. Funciona como el capital riesgo tradicional pero digitalizado, más cómodo para los inversores. Son cientos de inversores que ponen menos cantidad de dinero.
    • Crowdfunding de inversión por proyecto: No se cede un porcentaje de la empresa, pero sí un porcentaje de los beneficios obtenidos en un proyecto dado de esa empresa. Las recompensas por participación en los beneficios en otros países están barriendo. A la gente le interesa muchísimo más la posibilidad de tener un porcentaje de los beneficios de un proyecto innovador a recibir el propio producto o servicio.

En 2015 se promulga la Ley 5/2015, de 27 de abril, que recoge los dos últimos tipos de crowdfunding (los dos primeros ya estaban regulados). Para el crowdfunding de préstamos, todas las plataformas quedan reguladas por el Banco de España y para el crowdfunding de inversión, por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Experiencias de Crowdfunding: Entrevista a Rubén Gutiérrez, Project Manager en Ulule:

Para conocer de primera mano las experiencias de personas que ya han realizado campañas de crowdfunding en el ámbito de la educación y la formación en España, nos hemos acercado a Ulule, una de las plataformas de crowdfunding especializadas en proyectos creativos, solidarios e innovadores.  Le hemos preguntado a Rubén Gutiérrez, Project manager en español de la plataforma, y a continuación nos cuenta su trayectoria:

“Nosotros trabajamos con todo tipo de proyectos. Hay algunos culturales, como publicar un libro, otros relacionados con la música, luego hay otros que son más sociales, con ONGs y asociaciones, etc. Lo único que no trabajamos nosotros son proyectos personales, como financiar un viaje o una hipoteca. Hay otras plataformas que sí lo hacen, pero a nosotros por el momento no nos encaja en nuestra hoja de ruta”, explica Rubén.

“Estamos funcionando muy bien, porque la tasa de éxito de los proyectos ronda el 72%, dependiendo de cada mes (va fluctuando). Los proyectos que no salen a delante a veces simplemente es porque el creador no ha podido dedicarle tiempo; los creadores detrás del proyecto pueden ser individuales, pueden ser marcas, pueden ser empresas, asociaciones… hay muchos perfiles. Por ejemplo, puede ser un creador individual, un autónomo que está lanzando su nuevo libro y justo en ese momento le surge un nuevo encargo; entonces, realmente no tendrá tiempo para dedicarlo al lanzamiento. Como todas las campañas siempre son revisadas antes de salir, siempre suelen estar súper bien preparadas, para que tengan las mayores posibilidades de salir adelante”.

“Hace un tiempo aquí en Barcelona, en marzo de 2015, salió un proyecto que se llama Riborquestra, que es una orquesta integrada por más de 60 niños, niñas, jóvenes y adultos. Está basada en la educación musical y emocional para potenciar el trabajo de habilidades sociales, comunicativas y relacionales. Su meta entonces era la de profesionalizar la tarea del equipo de 13 músicos, educadores y gestores y dotar al proyecto de recursos. Además, planeaban su primer concierto en el Petit Palau de la Música de Mataró”.

Lograron el 104% de lo solicitado (4.071 euros, cuando pedían 3900).

Otro proyecto educativo de éxito en Ulule que nos destaca Rubén es el de la Casa de niños Montessori de Órgiva.  Se trata de un equipo de padres y educadores de varias nacionalidades, que querían ofrecer una educación Montessori a niños de 3 a 6 años, en la zona de las Alpujarras, al Sur de Granada en España. La primera casa de Niños Margarita de Órgiva se creó en 2013, con 9 niños, en una cabaña de madera instalada en el jardín de una de las fundadoras. Luego, en 2014-2015 se mudaron a otro espacio y aumentaron el cupo a 19 niños. Para el curso escolar 2015-2016 querían cambiar a un lugar más grande y rehabilitarlo para los niños, y necesitaban fondos para los materiales. Cerraron la campaña con el 115% del dinero solicitado (5553 euros de los 4810 solicitados).

¿Qué hay que hacer para presentar una campaña de Crowdfunding?

Rubén nos lo cuenta: “El procedimiento para presentar un proyecto no varía, prácticamente es el mismo sin importar la naturaleza del proyecto. El primer pasito que hay que dar cuando una persona o equipo tiene una idea en la cabeza, es tener un presupuesto cerrado de lo que van a necesitar y enviarnos la propuesta a través de la web. Es muy sencillo, basta con decir: ‘Somos tal persona o tal grupo de personas, queremos hacer esto y hemos pensado que para conseguirlo necesitaremos tanto dinero’”.

“Nosotros, con toda esa información lo que hacemos es filtrar las propuestas, y analizamos si la propuesta es viable o no. Si vemos que por el momento no es viable, nos ponemos en contacto con el creador y le preguntamos si cree que se trata de la cantidad adecuada, si lo ha valorado bien, si es la que realmente le va a hacer falta, para que sea consciente del límite hasta donde podría llegar más o menos la campaña (haciendo un poquito de números es fácil saber si la campaña es viable).”

“Casi todas las propuestas normalmente pasan adelante. Es un filtro para tener un primer contacto con la persona; también nos permite ver qué expectativas tiene el creador con la campaña. Si una persona te dice: ‘Quiero recaudar un millón de euros’ y realmente ves que no hay ese potencial detrás de la comunidad que apoya el proyecto, lo primero es comentarlo y analizar la propuesta”.

“Una vez que pasa el primer filtro, se le indica a la persona todo lo que le va a hacer falta para montar la campaña: Qué información se le pide, qué cosas hay que rellenar… Siempre hay alguien del equipo de Ulule que les ayuda en todo el proceso. Cuando la propuesta se le asigna ya a una persona del equipo, les acompaña mientras se está preparando el proyecto y hasta después de finalizado. Para plantear cualquier duda o consulta, hay una herramienta de chat, además del teléfono, el skype o el correo”.

“Cuando se ha preparado la campaña, se le da la validación final para que esté todo correcto: Se comprueba que no nos hayamos dejado nada y se lanza online. Hay que poner una duración determinada y ése es el plazo en el que la campaña estará activa y la gente podrá entrar para dar dinero”.

“El tiempo que se necesita para abarcar todo el proceso depende mucho de cada persona, pero no es mucho. Montar una campaña no tiene mucho misterio. Por ejemplo, hay gente que monta toda la campaña en una tarde, y hay gente que se pasa tres meses trabajando en ella. Por nuestra parte, en cuanto nos llegan las propuestas tratamos que la validación se produzca al momento, para una vez superado este primer filtro, ponernos a trabajar con ella”.

“Es más importante la responsabilidad de las personas que están detrás de la propuesta, que tengan tiempo para dedicarle mientras está online, pero lo que es preparar la campaña en sí no llevaría mucho tiempo. Creo que lo más complicado que puedes encontrar a la hora de montar una campaña es el vídeo y las fotos que necesites poner, que normalmente es lo que a la gente le cuesta un poquito más, pero por lo demás es texto y no tiene mucha complicación”.

“El tiempo que una campaña está online normalmente suele oscilar entre 30 y 45 días, (un mes o un mes y medio como mucho). Entonces, puede que el tiempo total que se está trabajando en la campaña sea de un mes y tres semanas. También depende de los creadores, de si tienen más tiempo o menos tiempo para dedicar”.

“Es posible empezar una campaña como persona individual, como una asociación, como una empresa… No hay ningún problema. Simplemente se pide una documentación distinta. En la página web de la plataforma puede verse qué información se solicita a cada uno, porque por temas de transparencia y temas de bloqueo de capital tenemos que tener siempre todos los movimientos de dinero súper claros, que es lo que nos piden a nosotros como plataforma”.

¿De qué depende el éxito de una campaña de Crowdfunding?

“El éxito depende mucho de los creadores, porque hay proyectos por ejemplo culturales,  que es en la categoría donde más proyectos haya quizá, que son muy buenos, y otros que no funcionan. Eso depende casi más de los creadores que hay detrás que de la categoría en sí. A veces hay alguna categoría en la que es más difícil plantear la campaña, pero con ayuda y un poquito de tiempo se puede hacer algo chulo. Depende sobre todo de la gente que hay detrás, de los creadores. Si son personas que van a estar comprometidas los 30 o 40 días que dure la campaña, la tasa de éxito es del 72%. Una vez que está todo preparado, que está todo correcto, nosotros le echamos una mano con todas las cosas que sí que hay que hacer, las cosas que no hay que hacer, etc; a partir de ahí, el equipo también vuela un poquito y si el creador pone el esfuerzo, seguro que sale adelante”.

“Más que de categorías, yo hablaría siempre de compromiso. Hay gente que dice: ‘Bueno, yo sigo el proyecto y ya está, ya el día 30 puedo aparecer por aquí a ver qué se ha recaudado’, pero las cosas no funcionan así. Hay mucho trabajo, tienes que estar 30 días respondiendo dudas que tenga la gente, haciéndote cargo del proyecto, etc”.

“Durante esos 30 días, a la persona se le pide sobre todo que hable sobre el proyecto. Da igual la plataforma de crowdfunding, la categoría o el tipo de proyecto que se quiera hacer: siempre funcionan igual, siempre tienen que seguir los mismos pasitos para llegar al 100% o incluso más. El primer círculo de personas al que hay que enviarle la idea sería gente muy cercana al creador, porque es gente que ya conoce la idea, que se la ha oído mencionar a su amigo, a su familiar o lo que sea, y es gente que si se involucra, te ayuda a no partir con el 0% recaudado, que es lo más complicado de todo”.

“Si tú comunicas tu idea por ejemplo en una revista o en un blog y la campaña está muy chula, pero no hay nadie que haya puesto dinero en ella, da 0% recaudado, la gente no se anima a participar, porque es como cuando vas a un bar y está vacío, nunca la gente quiere entrar, no quiere ser el primero en algo. Entonces, siempre recomendamos que antes de hacerlo público, antes de empezar a difundirlo en redes, en el blog, etc, se hagan ya las primeras aportaciones. ¿Cuál es la vía más fácil? Pues a la gente que ya nos conoce, gente más cercana… Esto sería el primer paso y se haría el primer día de campaña”.

“El segundo paso sería sobre todo hablar del proyecto a la comunidad de personas del creador. Esto es súper importante, porque en realidad muchos promotores del proyecto esperan como un milagro y no funciona así. No porque la plataforma tenga 3 millones de usuarios o porque tenga 10 usuarios el proyecto puede salir mejor o peor. Depende siempre del creador, porque en realidad las plataformas no son nichos donde la gente tiene el dinero en la mano y está esperando a que tú subas tu idea. No funciona así. Es súper importante tener una comunidad antes de empezar con el proyecto”.

“Por ejemplo, en el caso de la música yo creo que se ve súper claro: Una banda que quiere sacar su segundo disco, que ya tiene sus seguidores, tiene gente que les escucha, que conoce su primer disco antes de ser famosos, es a esa gente a la que realmente le va a interesar la campaña. Igual que en la música, funciona en el resto de temas. Siempre tiene que haber una comunidad de personas a la que ya le apetece la idea y que prácticamente esté esperando la campaña”.

“Si estos dos pasos se hacen bien, entonces sí que puedes llegar a gente que no te conocía de nada. Esta gente que ya te conocía te puede recomendar a amigos suyos, a sus contactos; cuando se llega ya a cierta cantidad recaudada, la campaña adquiere cierta credibilidad; la gente que entra sin conocerte de nada ve que es una campaña seria, ve que has recaudado dinero, que se puede confiar en ella, y ya tiene todos los argumentos a favor para poder acabar aportando. Por tanto, ése sería el proceso para cualquier tipo de proyecto y en cualquier plataforma”.

“El número de personas que conforman la comunidad del creador depende mucho, porque por ejemplo, si tú quieres recaudar un millón de euros, pues estamos hablando de una cantidad de personas brutal, porque tienes que llegar a muchísima gente. El objetivo que tú quieras alcanzar, su viabilidad, dependerá de la cantidad de personas a las que tú puedas llegar, el alcance que tenga tu proyecto, tu comunidad, etc. Habría que mirarlo en cada caso”.

¿Cuánto dinero solicitar en total? ¿Cuánto por cada recompensa?

“Se recomienda pedir la cantidad que te haga falta, porque en realidad, normalmente la media recaudada de los proyectos en una o en todas las plataformas es una cifra que no aporta mucho, porque hay proyectos que han sido de 500 euros y no llegaban a más, y hay proyectos que eran de 500.000 euros y llegaron incluso a más. Siempre hay que pedir la cantidad que a ti te haga falta para hacer tu proyecto, porque de lo contrario, no tendría mucho sentido”.

“Si a ti te hacen falta 10.000 euros y la recaudación media de la plataforma es de 2000 euros, no por eso te vas a poner una meta de 2000, porque si te hacen falta 10.000, con 2000 no vas a poder hacer prácticamente nada. Siempre hay que poner la cantidad que cada creador necesite recaudar. De lo contrario, es absurdo. Si te hace falta una cantidad de dinero es porque te haces un presupuesto, lo has calculado todo y ésa es la cifra que tienes que pedir”.

“La media de aportaciones es de 50 euros. Esto se comparte prácticamente en todo el sector. También depende mucho del proyecto, y depende mucho de las recompensas que se ofrezcan. Si son recompensas buenas, probablemente puedas conseguir más dinero, y si son recompensas un poco menos buenas, pues tendrás más dificultad para salir adelante y que la gente ponga dinero en ese proyecto en concreto”.

“En proyectos sociales, como recompensas se ofrece de todo, aunque suelen ser un poquito más simbólicas. Se le da una vuelta y se ve lo que se puede ofrecer. Lo que mejor funciona son recompensas tangibles que la gente comprenda y que puedan recibir en su casa. Obviamente no es lo mismo si una persona pone cinco euros que si una persona pone cincuenta. Una persona que ha puesto cincuenta recibirá muchas más cosas que una persona que haya puesto cinco euros”.

“Por ejemplo, en Riborquestra, las recompensas estaban en 10 euros. La recompensa era más simbólica, y consistía en la invitación a un ensayo de la banda. Si ponían 20 euros, obtenían ya una entrada para el concierto de inauguración que se iba a hacer en el teatro monumental. Si ponían 25, recibían dos entradas. Si ponían 40 euros, podían ver el documental que se les ha hecho a estos niños online, más ir al concierto, más una camiseta… Son el tipo de recompensas que se suelen dar”.

¿Cuántas campañas de crowdfunding se pueden lanzar?

A la hora de hacer varias campañas, si se trata del mismo proyecto, si la campaña es la misma y se quiere repetir, habría que dejar unos meses entre medias, cinco o seis meses. Si son proyectos distintos que los va a llevar una misma asociación, se puede dejar un poquito menos de tiempo porque en realidad la gente a la que se dirige es un poquito diferente. Depende sobre todo de los recursos que tenga esa asociación, porque seguramente necesitará a alguien que se dedique a la campaña y esté en el día a día”.

“Por ejemplo, dos campañas a la vez es una muy mala idea, porque las campañas requieren trabajo, hay que dedicarle tiempo y no se puede superponer, es súper complicado. Para una asociación que está empezando con el proyecto, lo mejor es centrarse en una campaña y ver cómo funciona; luego, si hay que lanzar otra más adelante, no hay ningún problema”.

“Por el hecho de que fracase la idea, no significa que la idea sea muy mala o que tú no sirvas para llevar ese proyecto adelante. Pueden haber pasado muchísimas más cosas. Normalmente, todos los proyectos que lanzan la campaña, que salen públicos, siempre van revisados por nosotros para que tengan las mejores recompensas, la mejor explicación, para que estén lo mejor pensadas antes de salir”.

“Si falla un proyecto, por ejemplo a lo mejor ha sido por la complicación, porque no se le ha dedicado el tiempo que necesitaba, porque no se ha entendido muy bien cómo tenían que comunicarlo y estos pasitos que comentábamos para que la idea salga adelante, cosas así. No quiere decir para nada que la idea sea mala, o a lo mejor no ha sido el momento, o la idea necesitaba estar más trabajada para que la gente la entendiera mejor. No es lo mismo una idea que es un esbozo en una servilleta que un prototipo que la gente pueda ver y comprender. Hay mil factores en realidad. Se puede volver a mirar qué es lo que ha fallado, qué es lo que no se ha entendido, y se vuelve a lanzar la campaña, no hay ningún problema”.

Escrito por Leticia Lafuente para LearningLovers.org.

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